El Consejo Local para la Prevención de la Criminalidad : un experimento de buena gobernanza para prevenir la delincuencia
mars 2023
Urban Innovative Actions (UIA)
La gobernanza, ese proceso invisible pero esencial, cobra vida en el Consejo Local para la Prevención de la Criminalidad (LCCP) creado en El Pireo (Grecia) en el marco del proyecto «Be Secure Feel Secure», o en los Consejos Locales de Prevención de la Delincuencia (CLSPD) de Francia. Inspirado en modelos como el de El Pireo, este sistema encarna un enfoque colaborativo en el que la transparencia, la participación y la rendición de cuentas redefinen la seguridad urbana.
En este contexto, la prevención de la delincuencia no se limita a la actuación policial: se convierte en un esfuerzo colectivo, en el que ciudadanos, expertos e instituciones trabajan juntos para desarrollar soluciones sostenibles. Esta es una prueba concreta de que la «buena gobernanza», basada en la inclusión y el consenso, puede transformar la inseguridad en una oportunidad para la cohesión social.
Uno de los hitos del proyecto fue la creación del Consejo Local de Prevención del Delito, un ejemplo de buena gobernanza. Analicemos este concepto y su relación con la seguridad.
En abril de 2020, el proyecto «Be Secure Feel Secure» creó el Consejo Local de Prevención del Delito (LCCP) para el municipio de El Pireo. El LCCP está compuesto por diversas partes interesadas: expertos en criminología, representantes de la ciudad y miembros de los cuerpos de policía local y municipal, y cuenta con el apoyo de otra iniciativa de BSFS: la plataforma CURIM.
Su objetivo es promover la toma de decisiones colaborativa entre las principales partes interesadas de la ciudad, centrándose en la prevención de la delincuencia. Para lograrlo, el LCCP analiza la situación delictiva del Pireo, propone políticas y estrategias a medida, fomenta la sensibilización sobre el tema, interviene en las instalaciones y el funcionamiento de la ciudad y celebra reuniones periódicas para alcanzar un consenso.
Este es uno de los hitos más importantes del proyecto y constituye un ejemplo de lo que este lleva a cabo en materia de gobernanza para prevenir la delincuencia.
A la luz de esta iniciativa, aprovechemos la oportunidad para explorar este concepto y su relación con la seguridad, partiendo de una pregunta básica…
¿Qué es la gobernanza?
En 2009, la CESPAP1 (Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico) elaboró un informe que nos ofrece una definición sencilla y eficaz de lo que es la «gobernanza»:
El proceso de toma de decisiones y el proceso mediante el cual las decisiones se aplican (o no se aplican).
Aunque esta primera definición resulta en gran medida satisfactoria, cuando profundizamos un poco más, vemos que la gobernanza es uno de esos conceptos que pueden resultar difíciles de definir (y, en ocasiones, aún más difíciles de poner en práctica). La gobernanza no es un producto. Un producto es fácil de visualizar, tiene parámetros claros que permiten compararlo con otras cosas y se puede cuantificar fácilmente. En comparación, la gobernanza es un proceso.
El Instituto Australiano de Criminología2 define la gobernanza como el proceso de establecer un marco de gestión óptimo para cualquier iniciativa compartida: cómo interactúan los gobiernos y otras organizaciones sociales, cómo se relacionan con los ciudadanos y cómo se toman las decisiones en un mundo complejo.
La noción de «buena gobernanza» ha surgido para aportar más matices al concepto. ¿Qué significa esto? ¿Cómo podemos calificar la gobernanza como «buena»? ¿Existe una puntuación?
Volviendo al informe de la CESPAP, la buena gobernanza presenta ocho características principales:
Según este diagrama, la buena gobernanza es:
-
Participativa: Todos los miembros de la sociedad deben tener la oportunidad de participar en los procesos de toma de decisiones, incluidos los grupos marginados y vulnerables.
-
Orientada al consenso: Las instituciones gubernamentales deben esforzarse por alcanzar el consenso entre los diferentes grupos de la sociedad y deben trabajar en pos de objetivos comunes.
-
Responsable: Las instituciones gubernamentales deben rendir cuentas de sus acciones y decisiones, y deben existir mecanismos que garanticen su responsabilidad ante la ciudadanía.
-
Transparente: Los procesos de toma de decisiones y las acciones de las instituciones gubernamentales deben ser abiertos y fácilmente accesibles para el público.
-
Receptiva: Las instituciones gubernamentales deben ser receptivas a las necesidades y preocupaciones del público, y deben ser capaces de adaptarse a circunstancias cambiantes.
-
Respeta el Estado de derecho: Las leyes deben aplicarse por igual a todos los miembros de la sociedad, y las instituciones gubernamentales deben estar sujetas a la ley.
-
Equitativo e inclusivo: las políticas y decisiones se adoptan con el objetivo de reducir las desigualdades y garantizar que todo el mundo tenga acceso a oportunidades y recursos, y que todos los miembros de la sociedad tengan la oportunidad de participar en los procesos de toma de decisiones y de que se escuche su voz.
¿Cuál es la relación entre la gobernanza y la prevención de la delincuencia?
Los gobiernos locales están en primera línea a la hora de resolver los problemas urbanos, entre ellos, la inseguridad.
Y a medida que la prevención de la delincuencia y la aplicación de la ley se vuelven más complejas con el tiempo, se requieren nuevos marcos para abordar estos problemas.
Desde la década de 1970, se ha producido una proliferación espectacular de experimentos normativos a nivel local en ámbitos como la resiliencia, la adaptación, la gestión y, por supuesto, la prevención de la delincuencia. Sin embargo, estas iniciativas no han sido necesariamente coordinadas por los gobiernos nacionales o regionales. Es posible que diversas iniciativas aborden la prevención de la delincuencia, aunque desde frentes diferentes, solapándose en las poblaciones destinatarias. Tomemos, por ejemplo, las iniciativas procedentes de la policía y de los centros educativos que tratan de hacer frente a las bandas y a los jóvenes. Sin una coordinación adecuada, estas iniciativas, aunque relevantes, resultan redundantes y pueden carecer del seguimiento adecuado, lo que dificulta su continuidad a largo plazo. En última instancia, pueden confundir a los habitantes de la ciudad que necesitan soluciones y ayuda.
La falta de coordinación también puede llevar a que una autoridad tome decisiones en materia de prevención de la delincuencia que no sean compatibles con las necesidades o actividades de otras organizaciones u organismos de la comunidad y, por lo tanto, puedan resultar difíciles —o imposibles— de aplicar. Por ejemplo, las directrices establecidas por las fuerzas del orden en materia de vigilancia pueden ser incompatibles con el correcto funcionamiento de un colegio o una guardería.
Según las Directrices para la prevención del delito aprobadas por resolución del Consejo Económico y Social de 20023, los datos demuestran que las estrategias de prevención del delito bien planificadas no solo previenen la delincuencia y la victimización, sino que también promueven la seguridad de la comunidad y contribuyen al desarrollo sostenible de los países (y las ciudades).
Debemos reconocer que la prevención de la delincuencia es una iniciativa multisectorial y multidisciplinar. La delincuencia tiene múltiples causas y, para prevenirla de manera eficaz, es necesario adoptar un enfoque equilibrado entre la prevención de la delincuencia y las respuestas de la justicia penal. Para lograrlo, es necesario contar con planes y programas que integren diversos puntos de vista y actores. Y para ello, es esencial reunir a los actores que tienen voz y voto en los distintos ámbitos
El Instituto Australiano de Criminología nos ofrece algunas perspectivas sobre el vínculo entre la buena gobernanza y la prevención de la delincuencia. Según este instituto, el logro de una buena gobernanza es un objetivo clave para llevar a cabo programas eficaces de prevención de la delincuencia.
Si volvemos a las definiciones presentadas anteriormente, esto significa que los procesos de toma de decisiones y de aplicación relacionados con la prevención de la delincuencia deben incluir a múltiples actores, deben rendir cuentas y deben involucrar activamente a sus miembros en condiciones de igualdad (demos por sentado el aspecto del «respeto al Estado de derecho» en una estructura cuyo objetivo es prevenir la delincuencia…).
Echemos un vistazo a un ejemplo temprano de gobernanza y prevención de la delincuencia en Francia.
Retos de un consejo de prevención de la delincuencia y lecciones aprendidas de su puesta en marcha en El Pireo
Un consejo local de prevención de la delincuencia es uno de los nuevos marcos mencionados anteriormente que reúne a múltiples partes interesadas (además de las fuerzas del orden) para debatir cuestiones de inseguridad en la comunidad y la mejor manera de abordarlas desde diversos ángulos, organizaciones y disciplinas. Esto da lugar a una estrategia integral que va más allá de la actuación policial.
Como ejemplo práctico, veamos un precursor europeo de este tipo de estructuras en Francia. Los Consejos Locales de Seguridad y Prevención de la Delincuencia (en francés, Conseil Local de Sécurité et de Prévention de la Délinquance) son estructuras de gobernanza que se utilizan en Francia desde la década de 19804. En este contexto, se encarga de la coordinación local de las estrategias de seguridad y prevención de la delincuencia. Está presidido por el alcalde y fomenta el intercambio de información entre instituciones públicas y privadas (por ejemplo, propietarios de viviendas sociales, comerciantes, asociaciones de vecinos, servicios públicos presentes en el municipio y operadores de transporte público). Juntos definen, aplican y evalúan medidas para prevenir la delincuencia en un territorio determinado.
El LCCP de El Pireo es el ejemplo más reciente de la puesta en marcha de una estrategia de cooperación entre los distintos actores en un nuevo marco de gobernanza. Estas iniciativas han demostrado ser eficaces, aunque no están exentas de dificultades, tales como:
-
el limitado poder de liderazgo de los alcaldes;
-
la insuficiente implicación de determinadas administraciones estatales;
-
la falta de información por parte de los cargos electos, los socios, los agentes locales, los residentes…
-
la dificultad de garantizar el seguimiento para una aplicación a largo plazo de los consejos;
-
la falta de participación de los habitantes en el desarrollo y la puesta en marcha de acciones en la ciudad;
-
la articulación de los múltiples mecanismos y contratos existentes;
-
la dificultad para vincular y coordinar los enfoques y los actores en materia de prevención y seguridad.
Como podemos observar, y a partir de la experiencia en El Pireo, varias de estas dificultades se refieren a los retos inherentes que surgen al involucrar a actores que no están acostumbrados a trabajar juntos —cada uno tiene sus propias agendas y objetivos que alcanzar, sus propios plazos y limitaciones, lo que complica la coordinación de las actividades—. Cabe mencionar que la falta de acciones concretas también desalienta cualquier tipo de participación, ya sea por parte de organizaciones, departamentos administrativos o de los ciudadanos de a pie. En el caso del Pireo, uno de los principales retos fue cómo mantener el compromiso de los ciudadanos y de los miembros del LCCP a lo largo del tiempo.
Las acciones concretas, específicas y cuantificables son fundamentales para garantizar un compromiso a largo plazo.
A través de la experiencia de crear un LCCP en El Pireo, hemos aprendido que, para responder a los retos mencionados, hay que tener en cuenta algunos puntos clave:
-
aclarar y jerarquizar las prioridades;
-
llevar a cabo pocas acciones (objetivos prioritarios), pero ejecutarlas realmente para fomentar la participación;
-
adquirir la capacidad colectiva para supervisar las acciones y evaluarlas;
-
adoptar métodos de funcionamiento cooperativos que sean sencillos y ofrezcan una gran visibilidad para las partes interesadas locales.
1 United Nations Economic and Social Commission for Asia and the Pacific. What Is Good Governance? 2009, p. 3. www.unescap.org/sites/default/files/good-governance.pdf
2 Australian Institute of Criminology. Good governance for effective crime prevention. 2009, www.aic.gov.au/publications/crm/crm76
3 United Nations Office on Drugs and Crime. UNODC Crime Prevention. www.unodc.org/unodc/en/justice-and-prison-reform/cpcj-crimeprevention-home.html
4 Le Maire et la Prévention de la délinquance. La gouvernance locale de la prévention de la délinquance. 2009, www.collectivites-locales.gouv.fr/sites/default/files/migration/gouvernance_locale.pdf
Références
Documento en línea: The Local Council for Crime Prevention: an experiment in good governance to prevent crime
En savoir plus
Urban Initiative Actions : uia.urban-initiative.eu/fr